Los verdes exigen eliminar población y limitar la natalidad en la UE y EEUU

El alarmismo climático se traduce en medidas exterminadoras para lograr una “economía sostenible”. Un asesor de Brown exige reducir a la mitad la población británica. Para ello, emplea un estudio científico que aboga por limitar al mínimo el índice de natalidad para reducir las emisiones de CO2.

LD (M. Llamas) Algunas de las propuestas que lanzan los ecologistas y los políticos comprometidos con la tan ansiada “economía sostenible”, simplemente aterran. La lucha contra el temido, al tiempo que hipotético, cambio climático se traduce en medidas políticas concretas que pasan por la drástica reducción de la población humana en el planeta. Así, un reciente estudio estadístico de la Universidad Estatal de Oregon (EEUU) propone abiertamente reducir al mínimo los niveles reproductivos de los humanos para limitar las emisiones de CO2 a la atmósfera.

En el informe, de título Reproduction and the Carbon Legacies of Individuals, los investigadores Murtaugh y Shlax estiman que una medida de estas características sería 20 veces más efectiva que cualquier otra política encaminada a tratar de cambiar el estilo de vida de los ciudadanos. En concreto, el citado estudio, recogido por el blog desdeelexilio, propone limitar el índice de nacimientos a niveles inferiores al índice de mortandad. De este modo, con el tiempo, al existir un mayor número de fallecidos que de nuevos nacidos, el conjunto de la población humana se iría reduciendo poco a poco. Lo que no queda claro es cómo alcanzar este objetivo. ¿Esterilizando a la mitad de los hombres y mujeres?

Curiosamente, la eugenesia es la política que lleva implementando el régimen chino durante los últimos años con el fin de reducir o, al menos limitar, el aumento de la población. Beijing penaliza el nacimiento de niñas y limita por ley el número de hijos que pueden tener las parejas chinas. Los abortos ilegales e, incluso, el infanticidio o el abandono de bebés se ha extendido desde entonces por el gigante asiático. Y es que, el incumplimiento de las normas establecidas conlleva importantes penas y cuantiosas sanciones económicas.

El informe indica que “se ha prestado mucha atención al modo en que las personas hacen uso de la energía, los viajes, la alimentación y otras actividades rutinarias que afectan a la emisión de dióxido de carbono y, por tanto, al calentamiento global. Sin embargo, la elección reproductiva de una persona rara vez se incorpora en los cálculos que evalúan el impacto sobre el medio ambiente”. Según el documento, cada nuevo niño que nace en EEUU genera 9.441 toneladas métricas de CO2. Por ello, la variable de la reproducción humana debe ser tenida muy en cuenta a la hora de elaborar nuevos informes y estudios sobre el calentamiento global y la influencia de la actividad del hombre en este supuesto fenómeno.

Reducir la natalidad en Occidente

Los gobiernos de todo color y condición han abrazado la tesis del alarmismo climático. Como consecuencia, poco a poco, han surgido numerosas normativas y leyes a fin de alcanzar la denominada “economía sostenible” y combatir así la temida subida de temperaturas a nivel global, pese a que éstas permanecen congeladas desde hace casi 10 años.

Así, los gobiernos exigen reciclar basura y residuos de todo tipo a ciudadanos y empresas, fomentar la producción de costosas energías renovables mediante la concesión de cuantiosas subvenciones públicas, se aboga por sustituir las bombillas, modificar los hábitos de transporte o, directamente, reducir el consumo energético de los individuos, tal y como acaba de proponer el ministro de Industria, Miguel Sebastián.

Sin embargo, parece que no es suficiente. Los últimos datos que ofrecen los estudios científicos favorables a las tesis ecologistas de Al Gore, así como las últimas tendencias políticas avanzan un endurecimiento de las normativas vigentes, tal y como analiza la web especializada CO2 science. Los políticos parecen estar dispuestos a sacarificar o limitar las legítimas libertades individuales para “salvar el planeta”, según advierten los analistas Keith Sherwood y Craig Idso.

Y es que, el citado informe estadounidense gira en torno al siguiente eje: “Una persona es responsable de las emisiones de CO2 de sus descendientes”. Bajo esta premisa, se abre la puerta a la legalización política de la eugenesia en otros países, más allá de China. No obstante, limitar la natalidad a un único hijo por pareja lograría reducir las emisiones de CO2 unas 20 veces más que seguir los dictados actuales de “economía sostenible” (reciclaje, bombillas, transporte limpio, etc). El potencial ahorro de emisiones contaminantes que generaría reducir la reproducción de los seres humanos son “enormes en comparación con los ahorros que pueden lograrse mediante cambios en el estilo de vida”, concluye el estudio.

Las “ventajas” de eliminar población son “enormes”

Si esta idea cala, finalmente, en la clase política, tan sólo sería cuestión de tiempo la aprobación de una ley que elimine la libertad individual a tener hijos. ¿Imposible? ¿Exagerado? Pues bien, los asesores del Gobierno británico ya se lo planteanJonathon Porritt, uno de los principales asesores verdes del primer ministro británico, Gordon Brown, acaba de advertir que el Reino Unido debería reducir drásticamente su población para lograr una economía y sociedad “sostenible”.

Porritt hizo este llamamiento a la vista de la conferencia anual que la Optimum Population Trust (OPT) celebra este semana. Una asociación ecologista que, siguiendo las falsas teorías del economista británico Thomas Malthus, aboga por reducir la población mundial. En concreto, el asesor de Brown propone reducir a la mitad la población británica, hasta un máximo de 30 millones de personas frente a los algo más de 60 millones actuales. “El crecimiento de la población y más crecimiento económico sitúan al planeta bajo una presión terrible”.

“Cada persona que vive en Reino Unido tiene un impacto mucho mayor sobre el medio ambiente que la población de los países en desarrollo”. Así, según Porritt, es necesario reducir de forma sustancial la población británica para salvar el planeta, informa Times. Es decir, emplea, precisamente, el argumento del citado estudio científico.

En este sentido, el profesor Chris Rapley, director del Science Museum, indica que los seres humanos vivos emiten 50.000 millones de toneladas de CO2 al año, debido a su respiración. “Tenemos que recortar las emisiones en un 80% y el crecimiento de la población lo va a hacer mucho más difícil”.

Además, dado que el impacto de europeos y estadounidenses es mucho mayor, numerosos expertos ecologistas coinciden en que el beneficio para el planeta sería más intenso si se redujera la población de Europa y EEUU. De hecho, hasta el líder conservador británico, David Cameron, ha sugerido que el país apueste por una “estrategia coherente” en el crecimiento poblacional, aunque no se ha mostrado partidario a implementar medidas políticas al respecto. Al menos, por el momento.

Reducir la población británica a la mitad

¿Problemas? Muchos. Según las estimaciones oficiales, la población de Reino Unido ascenderá de los 61 millones actuales a cerca de 71 millones en 2030, de mantenerse la tendencia de los índices de natalidad y mortandad. La clave aquí es… ¿cómo lo van a conseguir? Así pues, la tan ansiada  “economía sostenible” de los políticos aspira a eliminar seres humanos, al menos, futuros (nuevos hijos).

fuente: http://www.libertaddigital.com/economia/los-verdes-exigen-eliminar-poblacion-y-limitar-la-natalidad-de-europa-y-eeuu-1276354467/

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